Voces del Parqué: Miki Botas, entre la pasión por el baloncesto y sus raíces asturianas

11 Dic, 2025 | Baloncesto, Noticias

El baloncesto no siempre llega con un momento decisivo, a veces simplemente se siente. Así lo explica Miki, que desde niño supo que no quería dejar de jugar. “No hubo un momento exacto para serte sincero, el baloncesto siempre fue mi pasión, y desde que lo practico siempre supe que no quería parar de jugar”, reconoce con la naturalidad de quien vive el deporte desde dentro.

Inspiraciones que marcan camino

Como muchos jóvenes, idolatró a grandes figuras de la cancha. “De pequeño, dos de mis grandes inspiraciones fueron Michael Jordan y Sergio Llull”, recuerda. Pero el tiempo y la madurez cambiaron su perspectiva: “Cuando empecé a madurar un poco más, me di cuenta de que mi mayor inspiración es mi familia, sobre todo mi padre y mi madre”.

Entre entrenamientos y momentos de respiro

Cuando no está en la pista, su rutina cambia de balón por libros y tiempo de ocio: “Un día típico sin entrenar sería estudiar un rato, intentar adelantar las tareas, hacer un poco de deporte y también suelo verme uno o dos partidos, sobre todo de mis ex equipos… y siempre llamo a la familia, eso es diario”.

Asturias guarda para él lugares que son mucho más que paisajes: “Para desconectar tengo dos sitios. Uno es San Claudio, un pueblo cerca de Oviedo, donde tenemos casa y donde crecí yendo con mi abuelo los fines de semana, ya sea a comer, tirar a canasta o pasar tiempo con él y los animales. El otro es Luanco, el pueblo costero donde creció mi padre. Allí veraneo desde siempre, tengo muy buenos amigos y recuerdos imborrables”.

Rituales y supersticiones

El baloncesto es disciplina, pero también pequeñas manías que ayudan a centrar la cabeza: “Ningún ritual en especial, pero siempre llamo a mis padres dos veces antes del partido. Y en la cancha me gusta estirar muy bien y que mis primeros tiros sean tiros libres”.

Fuera de la cancha

Mantener la cabeza clara es tan importante como encestar: “Pasar tiempo con amigos o familia me ayuda mucho. Aquí en Jaén, como no estoy con mis amigos de toda la vida, mis amigos son los mismos del baloncesto, pero nos llevamos muy bien entre todos”.

Momentos para recordar

Cada carrera tiene sorpresas, y la suya no ha sido la excepción: “Lo más inesperado han sido los dos ascensos que tengo hasta ahora. Aunque uno se lo merezca como equipo, no es nada fácil. Lo más divertido son las relaciones que me llevo en cada año que juego a este bonito deporte”.

Plan B: si no fuera jugador

Aunque vive por y para la cancha, admite que siempre ha tenido dos sueños: “Si no fuera jugador de baloncesto, solo tengo dos opciones: algo relacionado con el baloncesto o ser Guardia Civil. Son los dos trabajos que me gustaría estar haciendo toda mi vida”.

Más allá de los números, los partidos y los entrenamientos, Miki demuestra que la esencia del deporte está en la pasión, la constancia y las raíces que te forman. Entre cancha y familia, tiros libres y recuerdos de infancia en Asturias, construye no solo su carrera, sino también su propia historia. Porque al final, ser jugador no es solo lo que haces sobre el parqué, sino quién eres cuando se apagan las luces del pabellón.

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