Hay equipos que compiten. Otros que ilusionan. Y luego está este Jaén Paraíso Interior FS Basket, que ha logrado algo mucho más difícil: que su afición, la Marea Amarilla, sienta que lo que viene no es un tramo final… es una oportunidad histórica.
Porque sí, el liderato está ahí. Porque sí, los números impresionan: 21 victorias y solo 2 derrotas. Pero ahora mismo todo eso pesa menos que una idea que sobrevuela el vestuario desde hace meses: terminar lo que se empezó.
Tres partidos. Tres finales. Eso es lo que separa a los amarillos de cerrar la liga regular. Tres citas que son mucho más que partidos: son la puerta de entrada a lo que realmente importa. Porque después vendrá la fase previa. Y después, si todo va como debe, la fase de ascenso, ese escenario que durante dos años les ha sido esquivo.
El equipo de Borja Medina sabe perfectamente de qué va esto. Lo ha vivido. Lo ha sufrido. Primero fue Gandía. Luego Gijón. Dos destinos. Dos golpes. Dos veces en las que el sueño se escapó cuando parecía al alcance de la mano. Dos heridas que no se ven… pero que siguen ahí.
Y por eso este equipo es diferente.
Porque no ha olvidado. Porque cada entrenamiento tiene memoria. Porque cada victoria lleva dentro un aprendizaje ganado a pulso. Aquí no se construye solo con talento. Se construye con cicatrices. Con la sensación de haber estado tan cerca que dolía. Con la certeza de que el camino no regala nada.
Ahora, en La Salobreja, ante Byspania Tíjola, empieza el último empujón. Un fortín donde la Marea Amarilla no entiende de medias tintas. Donde el equipo no juega solo. Donde cada partido se convierte en un mensaje: aquí no se viene a especular, aquí se viene a ganar.
Después llegarán Baloncesto Murgi y Novaschool Rincón de la Victoria. Tres encuentros que definirán el liderato. Pero más allá de la tabla, estos partidos son la antesala de algo más grande: la fase previa y la fase de ascenso, donde cada error se paga y cada acierto se celebra como un paso hacia la gloria.
Este equipo no juega solo. Cada pase, cada defensa, cada canasta, lleva la fuerza de la Marea Amarilla. Esa afición que ya celebró con el Jaén Paraíso Interior FS y que ahora empuja al baloncesto hacia su ansiado ascenso.
Este 2026 no puede ser un año más.
Tiene que ser el año.
El año en el que Gandía deje de doler.
El año en el que Gijón deje de pesar.
El año en el que ese sueño que se escapó dos veces deje de ser recuerdo para convertirse en realidad.
Pero para eso hay que hacerlo como se hacen las cosas importantes: paso a paso. Día a día. Partido a partido.
Tres encuentros para cerrar la liga.
Una fase previa que empieza a vislumbrarse.
Un ascenso que solo espera al que se atreve a luchar.
Que esta vez no se escape.
Que esta vez, la Marea Amarilla sea testigo de que el sueño puede convertirse en historia.






